martes, 27 de marzo de 2012

COMUNICACIÓN

     "-A mi padre lo mataron en la guerra cuando yo tenía nueve años. Mi madre quedó viuda muy joven y yo al ser la hermana mayor la tuve que ayudar.
     - Mi madre murió del corazón. Mi padre se quedó solo con ocho hijos que criar.
     - Yo a los once años ya trabajaba de criada en una casa. Me daban para comer migas sin aceite. Nunca pisé una escuela.
     - ¡Uy, ni yo! Iba al campo desde muy joven. Tampoco fui a la escuela. Ni sé lo que es un juguete.
     -Jugar, así en la calle, yo no he jugado en la vida. Me fui a servir tan pequeña..."

      No, esta definición no trata sobre lo dura que era la infancia años atrás. Trata sobre la comunicación. Concretamente, sobre lo que no es comunicación. Esta conversación tenía lugar hace media hora en un centro de salud entre dos ancianos que esperaban para su visita al médico, igual que yo. Estos dos interlocutores han estado hablando durante casi veinte minutos, y yo, que estaba a su lado, creo que no se han dicho nada. Al menos no el uno al otro. ¡Se lo han dicho todo a sí mismos! Cada uno ha contado su historia, por turnos más o menos respetados. Ella empezaba el relato de su primer trabajo, él se superponía con el suyo. No se miraban. Estoy bastante segura de que no se escuchaban. Durante la intervención de una, yo diría que el otro preparaba su parte para intercalarla a la mínima pausa de la compañera.
        Y no va esta reflexión contra las personas mayores que, con pocas oportunidades de recordar su importante y muy interesante pasado, quieren "hablar de su libro" en la sala de espera. Esto es sólo un ejemplo de un problema que ocurre mucho y que he observado en muy variadas situaciones. Las personas, en el hablar cotidiano, muchas veces superponen sus respectivos mensajes sin llegar a intercambiar información.  No escuchan, esperan su turno para hablar de nuevo. Y esto no es comunicación.

miércoles, 21 de marzo de 2012

CABALLA

         Mirando el Telediario (sí, telediario, porque era en la primera), en una noticia sobre pesca han aparecido unos cadáveres de pez o peces moribundos, no se distinguía bien, y ha dicho mi madre:
        -Mira la caballa.
        Automáticamente yo le he contestado:
        - ¿ Y cómo sabes que eso es caballa?
        Le ha extrañado la pregunta. Supongo que para ella era algo tan elemental como distinguir patos de gallinas. Y pienso yo en cuánto conocimiento estamos perdiendo, toda una generación de licenciados, diplomados, pronto graduados, que no distinguen tomates de pera y de ensalada. Que no tienen ni idea de cuáles son las verduras de temporada. Que no diferencian árboles en el campo, ni sabrían en que mes devolver una semilla a la tierra. 
        Con muchas ventajas, el trabajo se ha especializado y mientras unos se dedican a la producción de víveres otros ingenian (para eso son ingenieros) nuevas formas de comunicación, de transporte, de vida. Pero, ¿es tan positiva esta evolución que deja atrás algo tan básico como saber procurarnos nuestro propio sustento? Las lechugas empiezan a ser algo que simplemente se coge de la estantería del supermercado, sin más reflexión sobre su origen. Pocos relacionan ya los campos de trigo con las cajas de cereales matutinos. Para los niños, la diferencia entre una legumbre y un tubérculo es más un contenido de estudio que una realidad cotidiana.
       A mí me gustaría que fuera posible avanzar en unos campos sin retroceder en los que ya se habían alcanzado. Me gustaría pasear por el campo y distinguir robles de encinas. Me gustaría saber cuando plantar las semillas de limón que estoy germinando como buena licenciada en paro que busca ocupar su tiempo. De momento empezaré por, la próxima vez que vaya al supermercado, intentar reconocer la caballa.

viernes, 9 de marzo de 2012

CIVILIZACIÓN

    Dejando a parte todo lo debatible respecto a este término, que no es poco, y haciendo uso de su significado más convencional; me pregunto por qué siglos atrás, en la época de los grandes descubrimientos y la colonización, una parte de la humanidad había desarrollado civilización (reitero, en el sentido más convencional e incluso occidental de la palabra) y la otra no.
    ¿Por qué en Europa, allá por el siglo XV, se había alcanzado una estructura social compleja y en América prevalecía una organización tribal, con un desarrollo tecnológico, político y cultural más rudimentario?
    Me faltan muchos conocimientos sobre en qué punto un grupo humano y otro se separaron. Supongo, desde mi ignorancia, que debió ser en tiempos de Pangea antes de que el océano impusiera una barrera por mucho tiempo infranqueable entre los dos continentes. Porque la hipótesis alternativa sería plantear dos orígenes diferentes para la raza humana en dos lugares distintos del mundo, teoría que nunca he escuchado sostener.
     Es curioso. Quizá el comercio entre los pueblos mediterráneos favoreció el intercambio cultural y propició el florecimiento de las sociedades. Pero las diferencias ultramarinas son muy amplias, requieren de motivos mayores para ser explicadas. Es muy interesante preguntarse el por qué de estos dos modos de evolucionar diferentes, cuántos modos más hubieran sido posibles y bajo qué circunstancias.
    ¿En qué momento evolutivo se encontrarían hoy los pueblos indígenas si nunca se hubiera descubierto América? ¿Si las tornas hubieran sido diferentes y América hubiera desarrollado antes la tecnología para navegar hasta Europa y colonizarnos, qué lugar sería el mundo hoy?

miércoles, 7 de marzo de 2012

INTEGRACIÓN

      Este Domingo, en un mercadillo, un hombre árabe, moro, magrebí, norteafricano o cualquier término capaz de rehuir tanto lo ofensivo como lo eufemístico; ofrecía su mercancía al más puro estilo gitano -permítanme la expresión porque la ocasión lo merece-, a grito pelao.
     No es que ellos (los árabes) sean precisamente ejemplo de moderación y quietud en sus zocos, yo los he visitado muchas veces y son lugares de bullicio, algarabía y verdulerismo. Pero ese estilo tan calé, tan chacho, tan "mari que lo llevo barato" que yo escuché en aquel hombre; eso era integración y lo demás son tonterías.