miércoles, 21 de marzo de 2012

CABALLA

         Mirando el Telediario (sí, telediario, porque era en la primera), en una noticia sobre pesca han aparecido unos cadáveres de pez o peces moribundos, no se distinguía bien, y ha dicho mi madre:
        -Mira la caballa.
        Automáticamente yo le he contestado:
        - ¿ Y cómo sabes que eso es caballa?
        Le ha extrañado la pregunta. Supongo que para ella era algo tan elemental como distinguir patos de gallinas. Y pienso yo en cuánto conocimiento estamos perdiendo, toda una generación de licenciados, diplomados, pronto graduados, que no distinguen tomates de pera y de ensalada. Que no tienen ni idea de cuáles son las verduras de temporada. Que no diferencian árboles en el campo, ni sabrían en que mes devolver una semilla a la tierra. 
        Con muchas ventajas, el trabajo se ha especializado y mientras unos se dedican a la producción de víveres otros ingenian (para eso son ingenieros) nuevas formas de comunicación, de transporte, de vida. Pero, ¿es tan positiva esta evolución que deja atrás algo tan básico como saber procurarnos nuestro propio sustento? Las lechugas empiezan a ser algo que simplemente se coge de la estantería del supermercado, sin más reflexión sobre su origen. Pocos relacionan ya los campos de trigo con las cajas de cereales matutinos. Para los niños, la diferencia entre una legumbre y un tubérculo es más un contenido de estudio que una realidad cotidiana.
       A mí me gustaría que fuera posible avanzar en unos campos sin retroceder en los que ya se habían alcanzado. Me gustaría pasear por el campo y distinguir robles de encinas. Me gustaría saber cuando plantar las semillas de limón que estoy germinando como buena licenciada en paro que busca ocupar su tiempo. De momento empezaré por, la próxima vez que vaya al supermercado, intentar reconocer la caballa.

3 comentarios:

  1. No únicamente es eso, hoy en día no prestamos atención,parece que no lo consideremos interesante, relevante, y somos los primeros que no hacemos nada por aprender y no confundir una caballa con una pescadilla, nos limitamos a ver los nombres de las etiquetas y ya hemos cumplido...

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  2. ¡María! Es el primer comentario que tengo, qué ilusión... =)

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  3. reflexionemos y hagamos reflexionar. Eso nunca nos separará de lo que realmente somos, fuimos y seremos (nosotros, las lechugas y las caballas) muak!

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